Autor: Pilar E. Ruiz-Iturriaga
Estamos llegando a fin de año y las quimeras empiezan su tenor a
crepuscular.
Nada parece moverse, nada parece cambiar,
sólo cambia el día y su premura autoinventada.
No hemos inventado nada,
hemos creado fachadas de progreso;
damos vueltas frente al regreso ,
al regreso al pasado de futuro.
Tiene sentido el amor?,
Tiene sentido buscarle?
Creo que no.
Pues cada vez que empiezas,
estás terminando algo.
Cada vez que amas estás empezando a odiar;
odiar lo que amabas,
odiar la letanía del último amante,
odiar sólo porque hay que -de nuevo- amar.
No hay reflexión blanda,
no hay pensamiento que se extirpe sin dolor,
no hay crecimiento de la idea sin parición.
Nada hay en el futuro como no lo hubo en el pasado.
Sólo creamos fachadas de progreso,
damos en círculo vueltas,
arribamos siempre al mismo lugar.
No hemos inventado nada ni siquiera el amor,
ni siquiera el odio,
sólo les describimos por definición.
Por eso os llamo,
os convoco a no zozobrar en la agonía de la culpa, del dolor,
del fracaso.
Les convoco porque no hay fracaso sin éxito así como no hay amor
sin odio.
Es la paradoja de la vida,
sólo vinimos porque había que estar.
Por eso, yo les vuelvo a preguntar:
Tiene sentido el amor?,
Tiene sentido buscarle?
Pues cada vez que empiezas,
estás terminando algo.